Archivado en: cajón desastre
En verano no falta nunca un abanico entre el maremágnum de cosas que llevo en el bolso. Me gusta abanicarme, incluso en un recinto con aire acondicionado, porque me agrada la cadencia y el sonido de un buen abanico. Tengo varios, que utilizo hasta que, por el uso, acaban rompiéndose, y los voy alternando, porque cada momento necesita el suyo. Recuerdo que, cuando era pequeña, mi abuela, dándose aire con uno de ellos, siempre negro, nos contaba historias sobre las cosas que se podían decir sólo con el movimiento de un abanico. Luego, nosotras jugábamos a seducir imitando lo que habíamos aprendido. Así que me llevé una alegría el otro día cuando, paseando por ahí, encontré esta maravilla que describe y traduce el lenguaje del abanico.
Si la dama se abanica sobre el pecho lentamente, significa: Soy soltera, no tengo novio
Si mueve el abanico en movimientos cortos y rápidos sobre su pecho: Tengo novio, sigue tu camino
Si abre y cierra el abanico y lo pone en su mejilla, le indica al joven: Me gustas
Si coloca el abanico en su sien y mira hacia arriba: Pienso en ti de noche y día
Si sospecha que su amado le es infiel o lo ve hablando con otra joven, se toca la punta de la nariz con el abanico, indicándole: Algo no me huele bien
Si camina impaciente de lado a lado golpeando la palma de su mano con el abanico: Ten cuidado, cariño, por ahí viene la chaperona
Si abre y cierra el abanico y señala hacia el jardín: Espérame allí mi amor, pronto estaré junto a ti
Finalmente, si mira al joven sugestivamente cubriéndose la boca con el abanico, significa que le está enviando un beso, y obviamente, el joven sabe que él es el escogido.
Llevarlo cerrado y suspendido de la mano izquierda: Deseo tener novio
Llevarlo cerrado y suspendido de la mano derecha: Estoy comprometida
Abanicarse muy de prisa: Tengo dudas de ti
Cerrarlo rápidamente: Habla con mi padre, pídele permiso para verme
Apoyarlo cerrado en el corazón: Te amo con locura
Apoyarlo cerrado en la frente: Me eres indiferente
Guardar el abanico cerrado: No salgo hoy de paseo
Sacarlo del bolsillo: Saldré de casa
Apoyarlo abierto en los labios: No dudes de mí
Apoyarlo abierto sobre el corazón: Deseo casarme contigo
Dar el abanico al novio: Mi corazón es sólo tuyo
Tomar el abanico del novio: No quiero más amores
Abierto tapándose parte del rostro: Todo ha concluído entre los dos
Dejar caer el abanico: Sufro, pero te amo
Darse golpecitos en la mano izquierda: Me eres simpático
Mirando con atención el paisaje: Pienso si me convienes
Darse golpecitos en la mano derecha: Te aborrezco
Darse golpecitos en el vestido: Tengo celos de ti
Apoyarlo cerrado en la mejilla izquierda: Soy toda tuya
Apoyarlo cerrado en la mejilla derecha: Cuidado, mi familia vigila
Hacer como que cuenta las varillas: Tengo que hablar contigo
Jugar con el abanico: Estoy impaciente
Abierto, tenerlo suspendido al revés: Sin tu amor, prefiero morir
¿No os parece una delicia?
Lo he leído, disfrutado y copiado aquí
La verdad es que si... el lenguaje del abanico siempre me pareció de lo más encantador que ha dado el juego de seducción español, ya hacía que no leía sobre esto. Gracias
Comentario de Suso el el 07/28 a las 18:40
Yo también sabía del lenguaje del abanico, aunque no tantas cosas, antes no estarían en la era de la comunicación pero se las arreglaban mejor que nosotros.
saludos
Comentario de chusbg el el 07/28 a las 20:21
Absolutamente genial. Todo un código de gestos y signos para que el naúfrago, o la naúfraga, se exprese.
Comentario de Roberto Zucco el el 07/29 a las 11:45