Archivado en: Momentos sabrosos
Una de las tradiciones de la semana santa que más se conserva, olvidada la época en la que ni siquiera abrían sus puertas las bares, en la que todos andábamos un poco cabizbajos, pues nos habían enseñado que aquellos eran días de dolor y de meditación, es la de cocinar sin carne.
Y esa tradición, que en años de pobreza se traducía en potajes de legumbres, ha dado en los últimos tiempos lugar a una gran variedad de manjares que, aunque se preparan durante todo el año, es ahora cuando con más razón llenan nuestras mesas de fiesta. Porque aprovechamos estos días de vacaciones no sólo para hacer esas tareas que tuvimos abandonadas durante todo el invierno, sino también para reunirnos con la familia o amigos, con todo el tiempo del mundo por delante, ante una mesa bien puesta, y, fieles a la tradición, sin carne.
Hoy comemos en mi casa un pequeño grupo de amigos, y yo voy a preparar uno de mis platos 'de vigilia' favoritos. Una paella. Con coliflor, bacalao y ajos tiernos.
Al mismo tiempo, voy preparando la maleta porque mañana, temprano, nos vamos a pasar unos días a casa de unos amigos en un pequeño (muy pequeño) pueblo de la Serra d'Espadà. Turismo rural. Sin prensa, sin teléfono, con mucho para leer. ¡Con la falta que me está haciendo a mí un poco de turismo urbano!
Bon profit.
Comentario de Un admirador el el 03/26 a las 08:48
Que rico!!!
Buen viaje
Comentario de Sonny el el 03/26 a las 12:47
Cómo recuerdo esa recomendación... ¡Cocinar sin carne! Y eso hacía que soñáramos con solomillos y chuletas...
Comentario de Roberto Zucco el el 03/27 a las 01:01