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Martes, 22 de marzo de 2005


Animalario.

Archivado en: Historias de otros.


Mi perro grande tuvo un accidente un sábado por la mañana, hace tres semanas. Salió disparado de casa, persiguiendo a la perra pequeña, a la que buscaba con la cabeza gacha (si la lleva levantada no llega a tener contacto con ella, la diferencia de tamaño es notable) y se enganchó con la rama puntiaguda caída de un árbol el día de la nieve, produciéndose diversas heridas en la cabeza. Una de ellas, la más peligrosa, encima del ojo, fue debidamente restaurada con un finísimo trabajo de costura de mi cari. El perro no sólo se ha recuperado satisfactoriamente, sino que, incluso, la cicatriz (perfecta, de profesional), le da un aire como más fiero.

Mi perra pequeña tuvo un accidente el pasado sábado por la mañana, salió disparada de casa de mi vecina, con la que a veces la comparto, a defender a su cahorrro de lo que ella pensó era una pelea con gatos, y se dio de cabeza contra una piedra que protegía un arbusto recién plantado. Se quedó conmocionada, incluso pensamos que llegó a entrar en coma y, de nuevo mi cari, en un alarde de profesionalidad, le salvó la vida echándole un jarro de agua fría.
Ha pasado el fin de semana en observación, continúa aturdida, triste, desequilibrada cuanto intenta andar, sin ganas apenas de comer, y ese aspecto triste y desvalido le da un aire como más tierno.

Mi gato volvió el sábado por la mañana, después de dos semanas de vida desenfrenada en su universo gateril, lleno de arañazos y con el orgullo de haber sobrevivido, un año más. Después de comer afanosamente el plato que le preparé, se acostó a dormir. Tres días después, aun seguía en ello.

Los patos, las gallinas, los gallos y los pollitos, bien, gracias.
Dentro de un par de meses tendremos una burrita en casa. Nació el sábado por la mañana.


PS: Después de varios días de escribir y no poder ver lo publicado, parece que todo vuelve a la normalidad. En el viaje, no obstante, se habían perdido algunas imágenes. Iré recuperándolas. Gracias a todos por seguir intentándolo.


Escrito por amanda El 03/22 a las 15:49
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Comentarios


Qué alegría leerte, y además ver que tienes tantos animales, lo cual me da envidia sana.


Comentario de manuti el el 03/22 a las 18:16

Pues sí, qué alegría :) y eso de que tenías un gato? ay ay ay..


Comentario de Bachi el el 03/23 a las 02:02

Lo que no entiendo es como teniendo un zoo en casa, por mucho cari que tengas, te da tiempo para leer libros de Muñoz Molina, escribir posts, mandar correos a tus amigos, recibirlos, pensar en París, etc.


Comentario de Roberto Zucco el el 03/23 a las 04:03

Por fin, por fin. Por fin vuelvo a leerte, y por fin me encuentro con algo (para variar) que NO tenemos en común. O no del todo. No tengo animales ahora. Mientras viví en casa de mis padres (que parece que fue ayer y han pasado ya tantos años) también tuve muchos animales... pero no ahora, así que, al menos en esto, no somos clónicas... besos, amanda, me alegro mucho de poder leerte de nuevo. Te echaba de menos.


Comentario de albanta el el 03/23 a las 07:46

Sí, qué alegría verte de nuevo. Espero que todos tus animales se restablezcan y tu casa siga siendo una versión en miniatura del arca de Noe, qué envidia!
Un beso


Comentario de Luz el el 03/23 a las 08:58

El jarro de agua fria se entiende que era sin cubitos...porque sino el remedio podía ser peor que la enfermedad :D


Comentario de Jose el el 03/23 a las 14:55

Me alegra saber que eres una lectora que admira a Muñoz Molina, que te deleitas con su prosa y sobre todo que te dejas sorprender por la percepción de la realidad que el escritor traduce con las palabras


Comentario de Justo Serna el el 03/24 a las 10:15

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