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De vez en cuando me gusta leer cuentos, o relatos cortos, porque puedo alternarlos con otras lecturas, y suelo dejarlos para cuando me encuentro más cansada. Hoy va de eso, de cuentos, de mujeres, solas. Son de autores muy dispares, de épocas muy distintas, de países diferentes. Me voy a ceñir al prólogo, de Marcela Serrano, que resume un poco lo que encuentras luego.
Cuentos de mujeres solas.Varios autores. 2002.
"Los hombres han escrito hasta el infinito sobre las mujeres y cuando se refieren a su soledad, lo hacen corrientemente desde un mismo punto de vista: el del vacío del corazón. Solteronas patéticas, cuarentonas desequilibradas, almas errantes sin ancla por carecer de sexo y amor. Cuadros patológicos brillantes, como nos brindan aquí Sherwood Anderson, Guy de Maupassant, Mujica Lainez, John Cheever o Eça de Queiroz: tristes representantes de su género que no supieron dónde buscar el centro cuando la carne murió o cuando se abstuvo de nacer. Es interesante el hecho de que para estos espléndidos escritores -para casi todos, en realidad- la soledad femenina sea sólo aquélla: la determinada por la ausencia del hombre."
"Uno de los méritos principales de este excelente libro de cuentos es que nos encamina hacia un encuentro amoroso y solidario con diferentes tipos de mujeres que nos regalan aquello que sólo la literatura hace posible: traspasar los límites de nuestra propia vida para penetrar en una ajena, la de cualquiera de ellas, perdiendo por instantes la rigidez a la que nos conduce nuestra cotidianeidad, irremediablemente pequeña y limitada. No depende de nuestra voluntad controlar el fenómeno de identificación que nos posee: toda mujer reconoce en la otra, aunque sea con temor, una probabilidad de sí misma."
"Ésa es la soledad de las mujeres desde que el mundo se creó. Invisibles. Suprimidas. Desoídas. Silenciadas. Habladas, escritas y contadas por otros, sin lenguaje, con una cierta modulación. Normadas sin haber dado su parecer. Hipotecadas. La capacidad escondida, la inteligencia subterránea."
Pero parecidas en cuanto son de un mismo segmento generacional. Ofrecen puntos de vista semejantes: su literatura nace en una emoción.
Comentario de benaki el el 03/06 a las 12:39
Me parece un comentario excelente. Es verdad que la soledad de las mujeres ha sido siempre escrita como ausencia del hombre. sin embargo, la soledad masculina puede ser tratada como soledad a secas, e incluso como soledad creativa: personajes reflexivos, con un pie puesto en la genialidad, la extravagancia, la lucidez, etc. Además de los ejemplos citados, habría más. El del propio Lorca en España, con sus heroínas abandonadas (Doña Rosita), etc
Comentario de Roberto Zucco el el 03/06 a las 15:33