Archivado en: Quisiera...
Suponiendo que el de hoy iba a ser otro día gris, frío y lluvioso como los demasiados ya que llevamos este invierno, yo había hecho mis planes: pijama, un caldito, buen fuego, acabar un par de libros que tengo empezados, organizar algunas cosas que todavía faltan por aquí, y, por encima de todo, pereza, mucha pereza.
Para sorpresa de todos, metereólogos incluidos, ha amanecido un soleado, aunque no caliente, veintiséis de febrero, y se me ha ofrecido, en forma de excursión a las vecinas montañas cubiertas de nieve, una oportunidad, después de tanto tiempo esperándola, de enderezar un asunto que se está desarrollando bastante torcido. Fiel a mi espíritu conciliador, y porque realmente era una barbaridad no aprovechar las vistas, no por conocidas menos hermosas, del camino que nos llevaría a la montaña, he recogido el guante que tan gentilmente se me ofrecía, y hemos partido con la convicción, ambos, de que la aventura valdría realmente la pena.
Ya hace horas que hemos vuelto. En contraposición a días pasados, aunque no lejanos, hemos respirado paz. No es suficiente, todavía, pero creo que esa paz merece una nueva oportunidad.
Enhorabuena por tu sábado. No te puedes imaginar lo diferente que ha sido el mío. Deja la pereza para mañana, salga el sol como salga. Por cierto, como compartimos en bitacoras.com, y soy un imbécl informático, me podrías decir cómo se ponen las direcciones de blogs favoritos, entre los que pienso ponerte? Gracias anticipadas, Roberto.
Comentario de Roberto Zucco el el 02/26 a las 23:17