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Jueves, 17 de febrero de 2005


Recuerdos.

Archivado en: Las vueltas que da la vida


Viendo estos días en TV las imágenes del "Gran Voyager", ese crucero de lujo que estuvo a la deriva unas horas, cerca de Menorca, recordé, porque últimamente recuerdo mucho, tengo cercano el pasado y lejano, muy lejano, el futuro, un viaje, hace de ello muchos años, en barco, de Barcelona a Mahón.



Fueron días de grandes tormentas, aunque quizá yo lo recuerde con la exageración que da la lejanía. Cuando llegamos al puerto, a tiempo de ver desembarcar a los viajeros que acababan de hacer el trayecto en sentido inverso, pues llegaban con mucho retraso, se nos encogió un poco el alma por el aspecto que presentaban la mayoría de ellos. Pálidos, demacrados, asustados, despeinados...
Había en el puerto rumores de que el barco no zarparía, malas condiciones atmosféricas, terrible estado de la mar, fuertes vientos y enormes olas. Pero, como nadie nos impidió el acceso, subimos, en busca de nuestro 'barato' camarote. El viaje era largo y nocturno, así que, a pesar de la fragilidad de nuestras economías (éramos estudiantes en aquella época), no nos había convencido sacar pasaje de butaca en cubierta.
Fuimos tan pocos los pasajeros que nos atrevimos a embarcar, que la decisión del capitán fue alojarnos a todos en camarotes de primera, cubierta más alta del buque.
Después de un paseo para ver las instalaciones de lo que nos parecía un transatlántico (el único que conocíamos era el Titanic, en fotos), y sin apenas percatarnos de que la mitad de escaleras, salas y cubiertas tenían el acceso bloqueado, yo me dispuse a dormir. En camarote de lujo. Lo siguiente que recuerdo es que, cuando desperté a la mañana siguiente, con el puerto de Mahón ya a la vista, el piso del camarote estaba encharcado. Durante la noche, la tormenta, una ola o el viento, yo qué sé, había abierto la ventana, una de esas redondas a las que llaman ojo de buey, con lo que había entrado bastante agua, salada, del mar, dulce, de la lluvia. ¡Y yo no ne había enterado de nada!
Más tarde, ya en tierra, supe que habíamos estado toda la noche en alerta, que se habían repartido chalecos salvavidas, que se habían bajado los botes de emergencia y que la única persona en el barco que había dormido toda la noche fui yo. El viaje de vuelta una semana después, de día, fue placentero, tumbados en cubierta tomando el sol. Para entonces yo ya había decidido estar un poco más despierta en el resto de viajes que la vida me reservara. Y lo he cumplido.


Escrito por amanda El 02/17 a las 16:07
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Comentarios


Si señor, eso si que es un sueño profundo


Comentario de Jose el el 02/17 a las 16:39

desde luego, eso es tranquilidad y lo demás son tonterías. Yo tumbada puedo dormir también en cualquier situación, aunque la situación sea que se está inundando la casa y ha subido el vecino a llamar porque le chorrean las paredes. Aquella vez, despertada a base de zarandeos, cuando finalmente nos levantamos toda la familia, el agua nos llegaba a las rodillas. Yo tengo la esperanza de que si hubiese llegado a la cara, sí me hubiese despertado.


Comentario de PrincesadelGuisante el el 02/17 a las 17:50

Bendita juventud. Cuando yo tenía dieciséis años, una noche de tormenta ferocísima, un árbol cayó sobre el tejado de la casa de mis padres. Las ramas golpearon en mi ventana y se montó un lío de mil demonios, con mi padre bajo la lluvia recortando ramas que amenazaban unos cables, etcétera, etcétera. Juro que yo me enteré por la mañana de todo, después de una noche de dormir pacíficamente...


Comentario de albanta el el 02/18 a las 11:38

Hehehehehe... yo también duermo como un cesto.
Siendo estudiante en Salamanca me desperté una vez con el sonido de un martillo neumático ¡en mi pasillo!, justo al otro lado del tabique junto el que estaba mi cama. ¡Y ya había levantado un par de metros cuadrados! Qué susto nos llevamos tanto el señor que manejaba el cacharro como un servidor cuando abrí la puerta de mi habitación...
Resulta que una tubería se había roto y estaba cayendo el agua al piso de abajo a chorros. Después de llamar infructuosamente al timbre muuuucho rato habían avisado a un cerrajero para abrir la puerta. Y yo, mientras, feliz como un lirón.
Vaya batallita que os he colocado.


Comentario de Camarada Bakunin el el 02/18 a las 12:25

Anda que yo que una vez me caí de la cama y seguí durmiendo en el suelo...


Comentario de Jose el el 02/18 a las 13:49

DE LA VENTANA SE A QUAIDO EL MENTIROSO,DINERO AJENO
TALDE O TEMBRANO,SALE LIBRE LA VERDAD

ASTA SIEMPRE


Comentario de Henry el el 02/19 a las 04:56

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